Ser mamá, freelance y sentir culpa

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Me embaracé a los meses de haber renunciado a mi trabajo, con contrato fijo en agencia.

Nunca pensé muy estratégicamente en embarazarme empleada para seguir disfrutando de mi sueldo y tener postnatal y todo eso. ni se me pasó por la mente.

Pero sí, como freelance organizada que soy, y con un embarazo planeado, cotice bien en mi AFP para poder tener un postnatal que me apalancara esos meses en que seguramente trabajaría menos. La cuestión es que trabajé mucho embarazada, no tuve prenatal o por lo menos no me lo tomé ya que privilegie seguir trabajando hasta el último minuto para ahorrar más. Y así fue, creo que un par de semanas antes del nacimiento de Diego seguía a full.

Diego nació en diciembre del 2015. A los tres meses de nacido, en marzo, ya estaba retomando todo. En Chile el postnatal dura aproximadamente 5 meses y medio, y me daba pavor que se terminara y no volver a mi ritmo de siempre de pega (y sueldo).

Nace una madre, nace la culpa

Mirando en retrospectiva, trabajar con una guagua tan chica es FÁCIL: duermen mucho y no caminan. Pero, lo más seguro es que tú como mamá duermes muy poco, y eso es lo que lo hace difícil. Ahh claro, y el hecho de que desde el día en que tu hijo nació, los tiempos no los decides tú, sino ese humano pequeño que engendraste.

A los meses me fue saliendo más y más trabajo, el que fui aceptando feliz. A los 7 meses de Diego, tuvimos que contratar a una persona que nos viniera a ayudar en la casa y a cuidarlo. Porque él ya estaba más activo, y los pendientes de trabajo se acumulaban demasiado rápido.

Hasta que cuando cumplió un año, entró al jardín infantil. Me sentí la peor mamá, llena de culpa. Mi sueño era que estuviera hasta los 2 años conmigo, en la casa. Pero reality check, hay que trabajar y mucho para tener un sueldo bueno, por lo menos en marketing digital, que es lo que yo hago.

Ha pasado 1 año desde que entró al jardín, acabo de cumplir bellos 2 años y es un niño increíble… y que ama su jardín. Y en este año caótico, he tenido que lidiar con muchas muchas muchas situaciones en las que la culpa aparece, ya sea de forma externa; como cuando me miran con cara de loca porque tres días a la semana está jornada completa en el jardín y dicen “pobre! se queda hasta las 6 de la tarde”, y yo los miro con cara de “mierda, es lo mejor que puedo hacer siendo una madre trabajadora, independiente”. O interna, donde yo solita me hago zancadillas por no estar compartiendo 24/7 con mi hijo.

Pero hay un punto donde no transo y no pido permisos, y es en la salud de mi hijo. Por suerte he sabido elegir a clientes a quienes les importa mi bienestar de mamá casi tanto como a mí.

Ser mamá es difícil. Ser mamá empleada a contrato fijo es difícil. Ser mamá freelance es difícil

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